Cultura

El arte de los ashigs  o los “trovadores” azerbaiyanos 

El arte de los ashigs (tr.: “enamorado”)  y del mugham son dos pilares de la cultura musical azerbaiyana y se consideran emblemas de la identidad azerbaiyana.  El diapasón artístico de los ashigs representa la fusión de muchos medios artísticos y reúne todos los principales elementos del folklore. Un ashig es trovador azerbaiyano que toca el saz o gopuz y encarna a los protagonistas de sus cantos.

La imagen del ashig, figura central del poema épica Kitabi Dede Gorgud (s. VII), cobra protagonismo en la bella película Ashig Kerib, basada en el homónimo dastán del siglo XVI. El compositor de la película, Dz. Kuliyev, entretejió orgánicamente la música azerbaiyana en la “alfombra” de la obra cinematográfica[1]. Una música con la que ashig evoca un amor universal, galáctico que no tiene fronteras geográficas y nacionales. El jurado del Festival de Cine de Venecia se dirigió a la Academia Americana de Cine solicitando incluir la película a  la lista de posibles nominados al Oscar.

Mugham, la música improvisada del Renacimiento Oriental

El arte del mugham, considerado por los azerbaiyanos como uno de los principales patrimonios culturales, es la base de su idiosincrasia musical. Según el punto de vista de unos musicólogos, el estilo melódico de mugham  tiene sus raíces en el canto del Corán; otros  encuentran sus raíces en los himnos tradicionales de Avesta.

Las composiciones vocales e instrumentales suelen interpretarse por un trio  compuesto del cantante (jandedé), que toca el gaval (flauta cromática), y por dos músicos que tocan el tar (un laúd de mástil largo) y el kamanchá (violín de cuatro cuerdas con un remate en punta) El arte de la interpretación del mugham exige del músico una particular memoria y oído musical, el saber improvisar en público sin previo ensayo. 

El arte de mugham sigue siendo la base que fomenta la creatividad de los compositores azerbaiyanos del siglo XX. Los mughams dieron vida a nuevos géneros de música azerbaiyana: opera-mugham de los hermanos Hadzibeyov, Ficret Amirov es primer compositor que “simfonizó” el mugham azerbaiyano, sus mughams  ShurKurd ovshari interpretaron los directores de música de renombre internacional. Gara  Garayev   reflejó en sus obras las corrientes vanguardistas, Vagif  Mustafazade   creó jaz-mugham, el famoso compositor y organista  Arif  Mirzoyev  descubrió  en el mugham las posibilidades polifónicas: “El mugham azerbaiyano es polifónico y poético. Solo a primera vista se parece que hay pocas similitudes entre la música orgánica europea y el arte del mugham azerbaiyano. Hace tiempo han llegado a la conclusión sobre la similitud de Bayati shiraz con el minor harmónico europeo. Aunque son productos de culturas diferentes -  occidental cristiana y oriental musulmana, la historia mundial de ciencias, cultura y arte es rica de ejemplos de mutuo enriquecimiento”. 

En diciembre de 2008, en Bakú, con el apoyo de la UNESCO, fue inaugurado el Centro Internacional del Mughám. 

Kitabi Dede Gorgud o comienzo de los comienzos

“Cada pueblo, aunque posea el más rico patrimonio literario, tiene uno o dos libros emblemáticos para el mundo de su cultura – el comienzo de los comienzos… Para los antiguos griegos estos libros fueron La Iliada y La Odisea, para los hindús - El Mahabharata y El Ramayyana, para los iraníes - El Shahnameh, para los rusos - El Cantar de las huestes de Ígor…” , para los españoles –El cantar del Mío Cid. Para los azerbaiyanos, el libro emblemático ha sido Kitabi Dede Gorgud  (tr.: Libro de mi abuelo Gorgud) –epopeya heroica de los turcos oghuz– antepasados de los azerbaiyanos, turcos u otros pueblos de Asía Central.  

“La obra tiene sus raíces en las costumbres nacionales, las formas de existencia azerbaiyana, en su espacio ético y geográfico… En los bosques y los prados de Azerbaiyán están cazando los caballeros, héroes de 12 cantos. Estos jinetes montados en caballos ligeros del Cáucaso, defienden esta tierra con las armas en la mano…

Aquí podemos encontrar de todo y a todos: la descripción austera de los ritos, costumbres, trajes, juegos, delicatesen, diversiones; el gigante Topegez el Malvado, que tiene similitudes con  el Polifemo de Homero…, llamativo y grandioso Garadzha Choban - pastor gigante que arrancó con sus raíces un árbol gigante al que le habían atado-, el caballero que va a luchar contra los enemigos armado con un árbol con muchas ramas nos recuerda la metáfora de Shakespeare (el bosque Birnam que va a combatir contra los enemigos)…”  

Y ahora, tras celebrar el 1300 aniversario de Kitabi Dede Gorgud, su contenido- llamamiento a la paz - sigue vigente. Es objeto de investigación de muchos artículos y leitmotiv de las obras Manuscrito incompleto y Valle de los magos de Kamal Abdula.

Novruz

El Novruz, el equinoccio de primavera, es una festividad que se celebra en muchos países y forma parte del patrimonio cultural de la Humanidad. Esta tradición está en la memoria genética de nuestro pueblo: su celebración se remonta a los años 505 a. de C. 

En vísperas del equinoccio, se encienden hogueras en todos los pueblos y ciudades. Según la tradición, hay que saltar 7 veces la misma hoguera o saltar 7  hogueras. Una vez apagado, los niños tiran las cenizas lejos de casa y con ellas- todas sus desgracias.  Sobre la mesa se ponen un espejo y velas, ante el espejo colocan huevos teñidos y semení – trigo brotado. Los típicos dulces - shakarburá, pajlavá, shorgogál…-, rellenados de almendras, nueces y miel se reparten entre parientes, amigos y, sobre todo, los sirven a las personas necesitadas.

El Novruz tiene algunos elementos burlescos: en los días festivos los niños suelen llamar a la puerta y dejar un gorro. El anfitrión tiene que rellenarlo con dulces, huevos tenidos... Pero también, al abrir la puerta, el anfitrión puede ver... ¡Sorpresa! Un gorro lleno de dulces. Muchos aprovechan estos días para hacer una declaración de amor.    

El arte tradicional del tejido de la alfombra

Las alfombras azerbaiyanas se consideran la “tarjeta de presentación” de nuestro país. Los profundos colores y los intrincados diseños demuestran la increíble técnica y habilidad artística que remonta, según los historiadores antiguos Ksenofont y Mesrab, al siglo V a. de C. En las alfombras azerbaiyanas, cada composición es única, se transmite de generación en generación y se distingue según su lugar de confección.

En la Edad Media, incluso las personas coronadas eran aficionadas al arte del tejido de la alfombra: el Shah Tahmasib I, creaba los diseños de las alfombras que se tejían en el taller de palacio, el Shah Abbas I, según algunas fuentes, también frecuentemente se sentaba a confeccionar las alfombras.

En los siglos XIII-XIV, las alfombras azerbaiyanas eran valoradas como obras maestras y gozaban de popularidad entre los comerciantes europeos. El veneciano Marco Polo, tras visitar Azerbaiyán en el siglo XIII, destaca la belleza de los tapices en sus notas de viajero.

Por asociarse con riqueza y alta cultura, algunas alfombras azerbaiyanas han copiado el motivo de cuadros de grandes pintores del Renacimiento: la alfombra “Zeyvá”  refleja el cuadro “Virgen del canónigo Van der Paele” de Jan Van Eyck (s. XV), la alfombra “Gandzá” - el cuadro “Escenas de la vida de Eneas” de Pinturricchio... Las alfombras están mencionadas en el poema épico Kitabi Dede Korkud y poemas de Nizami (s. XII) Khosrof y Shirin, Leyli y Mazhnun, Las Siete Bellezas, Iskender-name.

En 2006, por iniciativa de la delegación de la UNESCO, en Moscú, salió un disco denominado “Las alfombras azerbaiyanas” con 215 fotografías 15 videos y varios artículos sobre el tema. En 2009 el director de cine azerbaiyano, Sh. Aliyev, filmó  un documental “La alfombra azerbaiyana”, que, en 2009, fue mostrado en el Festival de Cannes y, en 2010, fue premiado “Mejor ejemplo de la cultura material” en el Festival Internacional “Jornadas del cine etnográfico” en Moscú.

Las antiguas alfombras de Azerbaiyán forman parte de las colecciones de la Casa Blanca, Departamento de Estado y en muchos museos del mundo, entre ellos el Museo Estatal de Alfombra y Artes Aplicadas en Bakú, el Museo Metropolitano de Nueva York, el Museo de Bellas Artes de Boston, el Museo del Louvre en París, el Victoria and Albert Museum de Londres, el Hermitage, el Vaticano, Museo Poldi-Pezzoli  en Milan,  el Museo de Historia Nacional de Estocolmo…